¿Estamos haciendo aguas con el tema del agua?

Pasado el sábado de gloria (durante el cual nos amenazaron con multas de hasta 300,000 pesos como en el caso de Puebla), debemos preguntarnos: en realidad, ¿el mal uso del agua a qué nos condena? Es aquí donde llega una lluvia no del vital líquido, sino de los lugares comunes. Me refiero a campañas como las de Maná de “Ciérrale al agua” o aquella memorable de 1983 (no había nacido entonces, y miren que la conozco) del “niño gordito” (Enrique Cuenca) conocida como “Amanda, ciérrale”. Incluso un blog que encontré al redactar este texto habla de consejos domésticos para ahorrar agua que le permiten a su autora tener la conciencia tranquila con aquel gordito, y hasta una canción de banda (de veras, de los Huracanes del Norte… y no la recomiendo). Según todos ellos, cuando no cierras el grifo, nos condenas a que todos, en todas partes, nos quedemos sin agua, conclusión bastante cuestionable. Hay en cambio aspectos de los que casi nadie habla (justa excepción hecha a los especialistas, como Conagua o Juan Carlos Bodoque) y que merecen ser divulgados. Ahí van algunos hechos.

Juan Carlos Bodoque

¡Saluden a Juan Carlos Bodoque! Fuente de la imagen: http://www.31minutos.cl

De acuerdo con la Semarnat y su Agenda del agua 2030, México contaba en 1950 con 50 m3 de agua aprovechable por habitante al día; para 2010 se había reducido a poco más de 12 m3. Es decir, desciende 2.3% cada año. Pero la demanda nacional sigue aumentando: al año 2011, era de 78.4 miles de millones de metros cúbicos por año; para 2030, se calcula que será de 91.2 millones. Como vemos, este mayor requerimiento futuro se ve acompasado de la disminución en su disponibilidad. La situación es preocupante, mas no necesariamente para todos. La República Mexicana se divide en 13 regiones hidrológico-administrativas que cuentan con características diametralmente opuestas. Tan sólo para dar una idea, la disponibilidad del agua en México para 2010 era tan dispar según la región donde uno vivía, que su coeficiente de GINI era mayor (con un valor de 59) que el de la distribución desigual del ingreso en cualquier país Iberoamericano.

GINI agua

Elaboración y cálculos propios con base en: Conagua. Estadísticas del Agua en México, edición 2011.

Mientras que la disponibilidad de agua sustentable (que se puede reponer sin dañar el equilibrio) por habitante en la región de Frontera Sur era de algo más de 60,000 litros diarios por persona, en el caso de la región de Aguas del Valle de México era de menos de 420 litros al día. La proporción es de 145:1 a favor de quienes viven en el sur. Además, comparando las Estadísticas del Agua en México versiones 20112013 y 2014, se concluye que en el Valle de México la disponibilidad disminuyó 5% en dos años; a ese ritmo, cada catorce años su volumen de agua sustentable se reduciría en más de la mitad.

Regiones hidrológico-administrativas

Elaboración propia con base en: Conagua. Estadísticas del Agua en México, edición 2011, y, Conagua. Estadísticas del Agua en México, edición 2013.

Sin embargo, esta cantidad no es sólo para consumo personal, hay que compartir el agua con la industria, los servicios urbanos, la agricultura, la vanidad de quienes tienen jardines de pasto y alberca, fugas y usos irracionales como echarse agua en sábado de gloria. No es el hábito individual, como dicen en los comerciales, lo que principalmente aumenta la cuenta total. Más aún, es sustancialmente insignificante. ¿A qué nos referimos? Tres de cada cuatro litros que se consumen en el país se destinan al sector agropecuario. De acuerdo con la Agenda del Agua 2030, el 61% de la solución a nuestro problema hídrico se encuentra en la eficiencia del uso del agua. Y es cierto: tenemos que comer. El uso de agua en la producción de alimentos no está a discusión.Pero pongamos una diferente: no todo lo que comemos consume la misma cantidad de litros para ser producido.

De acuerdo con el sitio en internet WaterFootPrint, cada kilogramo de carne de res requiere 15,415 litros de agua para generarse. Es decir, en dos o tres sentadas uno se bebe lo equivalente a lo siguiente:

  • 14 tinacos Rotoplas de los típicos de las viviendas de interés social,
  • 10 baños en tina, lo necesario para cultivar cinco kilogramos de arroz,
  • lo requerido para producir 52 litros de cerveza o
  • lo que Bonafont recomienda que bebas de agua por más de 21 años.

Y ese costo hídrico de dos buenos cortes no contabiliza el agua que se requirió para extraer el gas con que se transportaron las reses al matadero, al mercado y al plato, o con el que se cocinó, ni el agua que se requirió para el aceite y la cebolla, con la que se lavan los trastes ni la bebida con que los acompañaste. Dependiendo de la disponibilidad de agua, hay lugares donde la crianza de especies como las podría estar prohibida o imponérsele restricciones. Por otra parte, cuando los vegetales son tratados con pesticidas (es decir, no son orgánicos), o el ganado alimentado con plantas sometidas a estas sustancias venenosas, tales sustancias escurren a través del suelo hasta los mantos acuíferos, contaminándolos, por lo que su huella hídrica aumenta.

Otras pésimas ideas para cuidar el agua son tener jardín con césped (impedir su instalación se ha convertido en política pública en lugares azotados por sequías como California).¡Imagínense cuánto consume un campo de golf! Nefasto es también el turismo de jacuzzi y alberca en lugares como Cuernavaca (que, estando en la cuenca del Balsas, tiene una disponibilidad por habitante menor que la del Valle de México). Evidentemente, la cosa empeora cuando en lugar de un balneario hablamos de casas con alberca, que pierden la misma cantidad agua con menos personas atendidas. Cada m2 de piscina a la intemperie pierde hasta 15 litros por día, dependiendo de las condiciones climáticas: una alberca de 50 m2 en clima seco y con viento se evaporarán casi 275,000 mil litros de agua por año. El jardín con césped consume la mitad, que aún es bastante. Y sin embargo, ¿existen impuestos a este tipo de jardinería u ocio que son franco despilfarro por status?

Uno puede actuar en diversas escalas. ¿Quieres reducir la huella hídrica de tu hogar? Contacta a organizaciones como ALAS Cultiva para optimizar la jardinería, o Isla Urbana para aprovechar el agua que llueve y que hoy se desperdicia; pueden asesorarte. Pero si quieres impactar en la de tu ciudad, reporta fugas. La capital del país pierde el 35% del caudal por éstas; y hay organismos municipales que, según la Semarnat, pierden hasta la mitad del caudal. Según la Agenda del Agua 2030, el 11% de la solución al problema global del agua en nuestro país está en las fugas. El sitio agua.org.mx ofrece una relación de teléfonos donde reportarlas en varias partes del país, en la Ciudad de México marca al 072.

El último eslabón de la tragedia está en el tratamiento que reciben las aguas servidas, las aguas de deshecho. Mientras que la Comisión Nacional del Agua indicaba que el 42% de las aguas residuales son tratadas, la UNAM objeta que es sólo el 20% el que recibe tratamiento. Aun en las cifras más optimistas, el esfuerzo es claramente insuficiente. Hasta Juan Carlos Bodoque lo sabe. Haciendo un ejercicio similar al de este conejo rojo, en México somos 119,530,753 habitantes y el 93.2% de las viviendas tiene conexión al drenaje; nada más en deshechos fecales (que Bodoque calcula en 400 g. diarios por persona), estamos enviando a nuestros cuerpos de agua más de 16 millones de toneladas al año; si sólo se trata el 20% de las aguas, significa que seguimos mandando sin tratar, y posiblemente a los campos donde se cultiva lo que comemos, 13 millones de toneladas de residuos fecales. Agreguen todos los demás desechos domésticos e industriales que se van por el drenaje y tendremos números muy turbios. ¡No se propone dejar de ir al baño, sino exigir su solución! A diferencia del suministro de agua, esto es algo que no se arregla a base de simplezas comprando garrafones ni mandando pipas. Urgen acciones del tamaño del problema.

Es evidente que faltan políticas públicas contundentes en estos aspectos críticos del problema, y se prefiere responsabilizar a una ciudadanía que no toma tan en serio lo de ser consciente. Muy aparte de quién contemple el club de golf envuelto en el perfume de un sirloin, uno encuentra en internet hasta personas preguntando dónde comprar un hipopótamo barato, toda una canallada para el consumo de agua. Tonterías de esa estatura se nos pueden ocurrir a todos, pero sólo quien tiene dinero las hace realidad. A la vista de esos hechos, es hasta indignante que a Amanda, la de la campaña del niño gordito, se le retrate como una persona de recursos escasos, cuando los que más agua tiran no son los pobres, sencillamente porque no tienen dónde aventarla o porque ni siquiera la tienen. A más dinero que tenga una persona, más agua usa.

¿Debemos, por ello, todos los demás, dejar de hacer lo que ya acostumbramos para cuidarla? Prem Dayal en su libro ¡Me vale madres! Mantras mexicanos para la liberación del espíritu, comenta: “desde el punto de vista lógico y de la matemática, ahorrar pocos litros de agua (…) no hace mucha diferencia para el planeta; pero hace una gran diferencia para ti. (…) Simplemente no pertenecer a la misma banda de la gente que tú criticas te transforma; te hace un poquito más consciente”. Coincido. El desperdicio del agua no sólo nos condena a quedarnos sin disponer de ella en algunas regiones, en otras más bien a perder dinero pues distribuir el agua cuesta; sino, también, nos condenamos a la pasividad, al egoísmo. Y esas actitudes, como Humanidad, no sólo nos están dejando sin el vital líquido, sino, además, sin posibilidades. Eso es lo que está en juego.


Museo de las preguntas

¿Algún país define su desarrollo territorial con base en la disponibilidad de recursos naturales sustentables y cómo lo hace? ¿Hasta qué punto el tema del agua, más allá de que salga por la llave de la casa de cada uno, se ha convertido un tema de la agenda pública? ¿Por qué no se retiran los asentamientos humanos en Tabasco que, por pura morfología del terreno, quedan cada tanto debajo del agua? ¿Qué diría Juan Carlos Bodoque del desagüe de la Ciudad de México vía Valle del Mezquital? ¿Qué hace falta para que las iglesias, los músicos y los poetas, para quienes el agua es un recurso metafórico y estético tan significativo, y que pueden llegar a públicos importantes, se sumen a la causa del agua?

 

 

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