¿Hoy no Circula u Hoy sí Circulo? Una elección.

Hay una manera en la que la política ambiental del Gobierno de Miguel Ángel Mancera podría tener más verosimilitud: poner de portavoz a Quico, el de El Chavo del 8, personaje de Carlos Villagrán: “¡Que no circulen los coches viejos! ¿Que circulen todos? ¿Que mejor nadie se salve del Hoy no circula? ¿Que sea sólo temporal? ¡Me doy!”. Tantas veces los gobiernos involucrados (el de la capital, el del Estado de México y la Federación) nos han dicho que tienen la solución correcta que, si su propósito no es darnos alegrías  con memes, tema de qué hablar con trending topics y banderas como el hashtag #HoyNoCircula; o tienen mucha falta de oficio como políticos o poca capacidad técnica. Es natural que la ciudadanía proteste, cuestione, quiera participar en la solución, conduciendo su presión a que a veces se tomen unas decisiones en lugar de otras. Pero me llama la atención que en estos últimos días mucha gente opina del problema sin comprender la información que reciben, sólo repitiendo lo que hace ver peor al gobierno.

Existen varias situaciones relacionadas entre sí de las que depende el éxito del #HoyNoCircula, y que quizá no estamos viendo al opinar. En algunas materias puede que ni siquiera existan datos para hacer una valoración, en otras sí. Sin olvidar que temas como la movilidad o la economía urbana, y más aún las ciencias atmosféricas, son sumamente complejos, propongo repasar algunos de los lugares comunes que detecto en comentarios que he escuchado.

1. Aplicar el #HoyNoCircula a todos los automóviles hace que la gente adquiera un segundo vehículo

Algún porcentaje de los automovilistas no tiene dinero para adquirir un segundo vehículo (desconozco el porcentaje, pero alguna vez hice la pregunta en un foro en Puebla y si de por sí pocos entre el auditorio podían comprar un segundo vehículo, nadie lo adquiriría para circular un día extra). Sin embargo, cuando el #HoyNoCircula castiga (y al doble) únicamente a los vehículos viejos, solamente éstos bajan de precio, de modo que ahora más personas pueden adquirirlos, y quienes lo vendieron pueden pagar el enganche para otro automóvil con lo que obtuvieron de la transacción. Eso sí aumenta, seguro, el parque vehicular; el #HoyNoCircula parejo para todos, quién sabe.

2. Lo que incrementó la contaminación fue disminuir velocidades; los topes y los semáforos también incrementan la contaminación.

Seguramente es así, pero comencemos con los números: de 1990 a 2008 la cantidad de automóviles en el Distrito Federal se duplicó; como consecuencia, su velocidad promedio descendió a menos de la mitad, de 38.5 a 17 km/hr. Actualmente, la velocidad en hora pico se ubica entre 8 y 11 km/hr. Ni si quiera el segundo piso del periférico de López Obrador (sin semáforos ni topes) cambió esa tendencia. Por otra parte, reducir velocidades disminuye también los accidentes de tránsito. Habría que preguntarnos (no tengo la respuesta): ¿cuántas personas más mueren por este tipo de contaminación comparado con las que mueren por los accidentes viales?, ¿cuánto tránsito y combustible quemado produce un accidente vial? ¿Y cuánto nos cuestan en tiempo y dinero a todos?

3. El #HoyNoCircula afecta a la mayoría de la población, sobre todo a los que viven lejos.

¡Ojo! Los embotellamientos que causa la cantidad de automóviles en la ciudad sí afectan a la mayoría. Pero mientras el 29% de viajes en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) sí se realizan en automóvil, el 71% restante no. ¿Y qué creen? En la ZMVM la disponibilidad de transporte público de calidad no disminuye la probabilidad de que alguien adquiera un automóvil. Lo determinante es la pobreza. Según el INEGI, Ecatzingo, municipio del estado de México a las faldas del Popocatépetl, penúltimo lugar de su zona metropolitana en Índice de Desarrollo Humano, registra que sólo el 22% de las viviendas cuenta con camioneta o automóvil. En contraste, la delegación Benito Juárez, con un IDH superior al de Alemania, con múltiples estaciones de metro, metrobús, trolebús y próximo a importantes zonas de oficinas, y en donde por tanto el automóvil particular no es indispensable, registra que 68% de las viviendas cuenta con uno.

4. Los que más contaminan son los peseros (camiones urbanos de baja capacidad).

Depende… que un pesero contamine más que un automóvil privado, es usualmente innegable. Pero hagamos cuentas: los automóviles privados y las motocicletas suman el 84% del parque vehicular de la ZMVM y aportan la mitad de los gases de efecto invernadero (GEI). Por su parte, el transporte de pasajeros es el 7% del parque vehicular y generan el 27%. Es decir que cada vehículo de pasajeros contamina 6.5 veces de GEI lo que un automóvil particular o motocicleta. Hasta ahí, los malos son los microbuses. Sin embargo, el promedio de personas que viajan en un automóvil es de 1.2 por viaje, mientras que las combis, microbuses y camiones suelen llevar muchos más. Para que un vehículo de transporte público contamine más por pasajero que un automóvil particular, debe llevar por viaje cinco personas o menos. A partir de que aborda la sexta, un microbús contamina menos que un carro particular. Sin embargo, esto es hablando del promedio de contaminación por categoría: podría ser (no lo sé) que uno de los automóviles particulares más contaminantes sea peor que otros de transporte público, y que los menos contaminantes de ambas categorías emitan tan pocos GEI que sacarlos de circulación sea contraproducente (lo dice un experto de la UNAM, pero desconozco si considera el tránsito que aporta, por lo que no me animo a simplemente a afirmarlo).

5. Porque tengo un automóvil y pago la tenencia (o solo por tenerlo aunque no pague nada), tengo derecho a circular todos los días.

El impuesto a la tenencia (para quien todavía lo pague) es por poseer un automóvil. No por usar las vialidades. Eso es gratuito. Sin embargo, mientras que una persona en el metro o un camión ocupa alrededor de 0.5 m2, un peatón caminando requiere alrededor de 1 m2 y una bicicleta alrededor de 1.5 m2, cada automóvil sedán (aunque lleve sólo un pasajero) ocupa 6.5 m2. ¿Por qué quien tiene un automóvil debe tener derecho a abarcar 13 veces la cantidad de espacio público que lo que ocupa quien usa el metro. Si a quien anda en carro le quitamos un día de circular… ¡bueno! ahora la proporción será de 11 a 1, y no de 13. ¡De veras! ¡Tapizar la ciudad de asfalto para las minorías con automóvil nunca fue la solución correcta ni le otorga a nadie ningún derecho! En ninguna parte el reglamento de tránsito lo otorga (sí, en cambio, el de la seguridad vial, a lo que obedece la reducción de velocidades, y varios más a los vehículos no motorizados).

6. La mayoría está en contra del #HoyNoCircula.

Twitter hirvió contra el jefe de gobierno. Pero que aparezca en Twitter no significa que eso sea lo que piense la mayoría. A más poder adquisitivo, más probabilidad de que tengas cuenta en Twitter; mientras que 3 de cada 10 personas de la clase con mayor ingreso tienen una cuenta en esta red social (y evidentemente los smartphones para estar twiteando a cualquier hora) sólo 1 de cada 10 personas ubicadas en las clases con menos posibilidad de tener un vehículo particular (clase media baja, pobres y en pobreza extrema) tienen una cuenta de Twitter en México. Esto evidentemente genera una distorsión. En realidad, una encuesta de Grupo Reforma realizada cara a cara con mayores de 18 años indica que 48% está a favor del #HoyNoCircula parejo y temporal y 48% está en contra (incluso, entre los automovilistas, 40% lo apoya). La opinión está muy dividida, excepto en que el Gobierno del Distrito Federal y el del estado de México tienen mucha responsabilidad en la contaminación del aire.

A todo esto, lo único que me resulta claro y convincente es que, mucho más fácil que solucionar el problema de qué automóviles descansan y cuáles no, es cambiar ese #HoyNoCircula por un #HoySíCirculo, #HoyNoProvocoTráfico, #HoyNoPagoMultas (el reglamento de tránsito no las considera salvo que me ponga a atropellar peatones), #HoyQuemoCalorías, #HoyMePongoMásBueno, #HoySoyCarbonoNeutral. Y sale mucho más barato que un automóvil nuevo, incluso que uno usado. Tanto para la ciudad como para el bolsillo de uno. Ya es tiempo de tomar acción y dejar descansar el automóvil y el individualismo. ¡Démosle la bienvenida a las bicicletas! Y ya una vez en ellas, mientras los automóviles avancen a 8 km/hr, ustedes, con total apego al reglamento, podrán irles diciendo adiós.

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Museo de las preguntas

¿Por qué no se compran una bici? ¿No habla mejor a la hora de ligar ser ciclista (con mejor cuerpo, condición física, más dinero para gastar en la otra persona, algo de sensibilidad por el mundo) que tener un automóvil? ¿Por qué el programa Hoy no circula no excluye (dejándoles circular todos los días) a médicos, empleados de protección civil, músicos, actores de teatro, y otras profesiones que le brindan importantes beneficios a la sociedad frente a lo que su posibilidad de circular (siendo además poquitos y no siempre con altos ingresos) nos aporta? ¿Cuántos miles de pesos vale el autoestima y la comodidad de uno que tantas personas adquieren automóvil sin otra razón aparente, sin verdaderamente necesitarlo? ¿En qué proporción los gobiernos de izquierda gastan más en infraestructura para automóviles que en mejorar el estado de las banquetas? ¿Hay algún motivo para que los gobiernos no planteen la movilidad en términos de un problema derivado de la localización de la vivienda, como podrían ser la falta de planeación territorial o una corrupción inmobiliaria de la que se beneficien casi todos?

 

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