¿Qué debe decir la constitución de la Ciudad de México en materia de Urbanismo?

A finales de la semana pasada se hizo público que el proceso de redacción de la constitución de la Ciudad de México tiene un avance de 70%. Sin embargo, el texto que de momento se está redactando es tan sólo una propuesta. Una vez concluida, ésta será presentada a la asamblea constituyente que se instalará el 15 de septiembre, y dicha asamblea tendrá hasta el 31 de enero para aprobar la versión definitiva, para finalmente promulgarse el 5 de febrero de 2017, coincidiendo con el centenario de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que rige a todo el país.

A diferencia de cualquier otra entidad federativa, la capital de la república tiene una característica irrepetible en el territorio nacional: alrededor de la mitad de su superficie está urbanizada. Gran parte de ella de manera profundamente densa. Del mismo modo en que la constitución de la Federación, al momento de su creación, estableció disposiciones para la administración de su suelo según preocupaciones muy insertadas en su época (fundamentalmente a través del artículo 27 que aborda temas como el latifundio y la explotación de los recursos naturales), será necesario que la constitución de esta capital establezca lineamientos básicos sobre la administración de su territorio: uno muy distinto que el del resto de los estados. Así podrá constituirse en una ciudad responsable con su entorno, pero también con sus propios habitantes.

En este sentido, Foropolis México y El Colegio de Urbanistas de México, ambas asociaciones civiles conformadas por prestigiados urbanistas y planificadores, convergieron por primera vez para emprender un proyecto que podría cambiar el futuro de la capital por medio de su nueva carta magna. La denominación de esta serie de eventos es 10 Propuestas Urbanas para la Constitución de la CDMX. El propósito de esta iniciativa es analizar a lo largo de diez mesas temáticas cuáles serían los contenidos deseables en nuestra constitución local para que la planeación y administración urbanas se constituyan en una fuerza que genere un cambio positivo en la calidad de vida de los capitalinos y no sólo planes, programas, eventos de presentación y sesiones fotográficas desarticulados, todos ellos, de lo que ocurre en las calles, allá en la realidad. Apoyados en las leyes y en la estructura institucional que de ellas surge, podemos hacer un mejor urbanismo. Capacidad técnica hay y es ésta la que el gremio, a través de sus propuestas, estará aportando.

Los temas que se analizarán con la participación de renombrados expertos son:

  1. Derecho a la ciudad
  2. Función social de la propiedad y del aprovechamiento del suelo
  3. Espacio público, patrimonio e imagen urbana
  4. Producción social del hábitat y de la vivienda
  5. Movilidad
  6. Equidad territorial (infraestructura, equipamientos, servicios e imagen)
  7. Seguridad, riesgo y resiliencia
  8. Financiamiento del Desarrollo Urbano
  9. Gestión metropolitana, y
  10. Transparencia, rendición de cuentas y participación social
Cartel difusión

Cartel de difusión de El Colegio de Urbanistas, A.C.

Estos temas serán desarrollados en cuatro sesiones, realizadas de junio a septiembre, con una sesión final en octubre en la que se presentará una relatoría sobre las propuestas planteadas. Dado que septiembre será también cuando se dé a conocer la propuesta que presentará Miguel Ángel Mancera a la asamblea constituyente, esta relatoría podrá presentarse a modo de propuestas concretas, sobre artículos en específico, y así lograr incidir en el texto que determinará los derechos fundamentales y la estructura básica del aparato institucional de esta capital, en las que el Urbanismo tiene mucho por decir y tantas ganas de hacer.

10 Propuestas Urbanas no es un esfuerzo aislado de asociaciones de planificadores. A ésta se han sumado la UNAM, a través de su Facultad de Arquitectura, el Posgrado en Geografía y Universum Museo de las Ciencias, que, por cierto, será la sede de estos eventos, pero también la UAM-Xochimilco, la Universidad Iberoamericana campus Ciudad de México y la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial de esta capital. Los foros contarán con voces ampliamente autorizadas, incluso con participantes del equipo que actualmente está participando en la propuesta de texto constitucional que en septiembre se presentará a la asamblea. El trabajo que los presidentes de Foropolis y El Colegio de Urbanistas, Lic. Víctor Ramírez y Urb. David Baltazar respectivamente, han puesto en persona a este proyecto, garantiza su calidad, el compromiso y sus alcances.

¿Quieres saber qué proponen los expertos en Urbanismo para la constitución de nuestra ciudad? ¿Tienes alguna perspectiva y deseas asistir a estos espacios de intercambio? La invitación está abierta para la sesión de inauguración, que tendrá lugar el próximo jueves 30 de junio a las 10:30 hrs. en la Teleaula de Universum Museo de las Ciencias, al final de la cual se presentará la primera mesa intitulada “El derecho a la ciudad”, con la participación del Arq. Enrique Ortiz Flores (Coalición Internacional por el Hábitat y quien fue designado para formar parte del equipo que redacta la propuesta de constitución), del Mtro. Miguel Ángel Cancico (Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial) y el propio Lic. Víctor Ramírez (presidente de Foropolis y académico de la Lic. en Urbanismo de la UNAM). La entrada es libre y el evento será transmitido por webcast.unam.mx. Para todos los que vivimos en esta urbe, la participación de cada uno es importante. Para transformar el modo en que vivimos las ciudades, sencillamente hay que hacerlo.

Cartel difusión. Sesión 1.

Cartel de difusión de El Colegio de Urbanistas, A.C.


Museo de las preguntas

¿Suele influir, y en qué manera, la realidad territorial de una entidad política los planteamientos de su constitución? ¿El orden jurídico de la Ciudad de México, a diferencia de la constitución federal, definirá el concepto ciudad? ¿En qué términos irá a definirlo? ¿Cómo la conversión de Distrito Federal a Ciudad de México superará las ambigüedades que genera el término ciudad cuando la ciudad de México (el territorio urbanizado) ocupa zonas de otras entidades federativas, y la misma capital tiene suelo de conservación y asentamientos tradicionalmente calificados como rurales… es decir, que “no son ciudad”? ¿Algún día acabaremos gobernándonos por ciudades, zonas metropolitanas y sistemas urbanos, y ya no por estados?

¿Elecciones o fútbol? ¿Cuál es la pantalla de humo?

Cientos de veces he escuchado que el fútbol es una pantalla de humo para cosas importantes. La política, por ejemplo. Sin embargo, no queda duda de que la final del fútbol mexicano deja cosas más trascendentes que las campañas para la elección al Constituyente de la Ciudad de México. Hay partidos de fútbol que aportan más a la cultura nacional que los partidos políticos. ¿Qué podemos aprender de una cosa y la otra?

Óscar 'el Conejo' Pérez

Óscar Pérez, atajada en la final de fútbol del 29 de mayo de 2016. Fuente de la imagen: scoopnest.com

Comencemos por la elección de diputados constituyentes… es decir, de sólo el 60%, que corresponde al porcentaje que sí podemos elegir. Al momento de negociarse la reforma política del Distrito Federal que permite instituir un congreso constituyente local para la Ciudad de México, hubo cierta estratagema que los partidos políticos dominantes en la escena nacional (y sus aliados) resolvieron para impedir el predominio de la primera fuerza electoral a nivel local, Morena. Destaca que hayan establecido que el 40% de los diputados constituyentes no será electo por los habitantes de esta entidad federativa, sino por los diputados federales, los senadores, el presidente de la república y nuestro jefe de gobierno. Pongámosle números: del total de diputados, el 90% representan a otra entidad federativa. En el caso de los senadores, 97.7% representan a otra entidad o a las listas de los partidos políticos; es decir, no fueron electos directamente por los capitalinos. Por su parte, el presidente de la república es del estado vecino, pero no de aquí. Y en cuanto al jefe de gobierno local, éste sólo cuenta con la aprobación de 3 de cada 10 habitantes de esta capital. ¿Qué conformación menos legítima puede haber todavía? La pregunta parecería ociosa si no hubieran ido más allá.

La semana pasada la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados publicó el acuerdo por medio del cual cada partido político representado en ella designaba (en diferentes proporciones, según su fuerza en ese órgano legislativo) cierta cantidad de diputados pertenecientes a su bancada para fungir como diputados constituyentes en la Ciudad de México. El PRI, que sólo cuenta con tres diputados federales representados en nuestra entidad federativa (véase lo paradójico de la situación), enviará a cuatro a ser constituyentes. Pero la paradoja aumenta cuando no son ni siquiera esos tres legisladores capitalinos, con excepción de uno, quienes representarán al partido en el poder. Sólo una priísta capitalina formará parte de este grupo. Los otros tres diputados representan al estado de México, Jalisco y Sinaloa. Los aliados del PRI han decidido lo mismo. El Partido Verde, que cuenta con cinco legisladores de esta capital (y tres de ellos con estudios en Derecho), consideró más adecuado designar a un diputado por Jalisco, mientras que Nueva Alianza, en vez de enviar a su único diputado chilango que además es secretario en la Comisión del Distrito Federal, optó por designar a una morelense sin mayor afinidad en su currículum al tema.

El PAN, Movimiento Ciudadano, Encuentro Social y PRD sí designaron cuantos asientos les tocaron en el Constituyente a legisladores representantes del Distrito Federal, aunque este último partido político, el del jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera, consideró como la mejor opción, como el personaje cuyo criterio debe modelar la nueva carta magna, a Jesús Valencia, exdelegado de Iztapalapa famoso por residir en una casa de valor estratosférico fuera de su delegación, que se dio a conocer después de estrellar en persona una camioneta propiedad de un contratista suyo beneficiado con contratos que sumaban 48 millones de pesos. Finalmente, Morena, partido acostumbrado a votar en contra de casi todo en la Cámara de Diputados, sea razonable o no, optó por no designar a nadie en el momento del acuerdo en protesta porque los partidos políticos impongan casi la mitad de los constituyentes.

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Camioneta siniestrada por Jesús Valencia, diputado federal y constituyente designado por el PRD. Fuente de la imagen: sinembargo.mx.

Después de esta intransigencia de los partidos políticos, que al permitirnos elegir poco más de la mitad de quienes escribirán nuestra constitución, nos tratan peor que a un territorio en proceso de descolonización, emerge claramente la duda: ¿por qué habría de levantarme de la cama el 5 de junio y formar parte de su simulación yendo a votar? ¿Acaso por la clarividencia de Movimiento Ciudadano, partido que nos propone hacer la constitución como las tortas de tamal? ¿Tal vez por la probidad de Nueva Alianza, que si no combate la corrupción como anuncia es nada más porque es la materia que enseña (véase su diputado líder sindical que compra propiedades en Miami con recursos de los demás profesores)? ¿Probablemente porque el PRD, que viene con buenas propuestas como evitar los cambios discresionales en los usos del suelo, seguramente las implementará, después de años de hegemonía para hacerlo ley, o simplemente práctica de gobierno, y en cambio no lo ha hecho? ¿O es quizá porque somos tan lamentablemente pasivos que nos toca el corazón el PAN, diciendo que nadie nos quiten nuestra tranquilidad, o Morena, invitándonos a que… pues sí… ya no nos dejemos?

Movimiento Ciudadano, torta de tamal

Fuente: facebook.com/MovCiudadanoDF

La respuesta a esa pregunta, por qué votar, nos la ofrece el Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF). ¡Son varias! Y las enlista:

  1. Porque es nuestro deber como ciudadan@s ejercer el derecho al voto… El próximo 5 de junio #HablaporTUciudad
  2. Porque será la ley que conduzca la conducta de tod@s como sociedad, para lograr una mejor convivencia entre las autoridades y l@s ciudadan@s.
  3. Porque tenemos la oportunidad de elegir a la mayoría de los Constituyentes.
  4. Porque la Asamblea debe estar integrada por ciudadan@s sustentables como tú.
  5. ¿Quién mejor que la propia ciudadanía para redactar su Constitución?

Número uno: es curioso que siendo la principal labor de los partidos políticos “promover la participación del pueblo en la vida democrática” (art. 41 constitucional), a los que nos inviten a cumplir nuestras obligaciones sea a los ciudadanos, y no a quienes nos impiden elegir a nuestros propios representantes. Número dos: ¿cómo estar seguros de que será (como dice el IEDF) una ley que mejore la convivencia entre autoridades y ciudadanos, si quienes nos han impuesto el proceso de un modo que pinta como determinante para el resultado final que tenga son nuestras autoridades? Número tres: que el IEDF, encargado de velar por la democracia y la participación, considere un privilegio digno de defender que podamos elegir a un poco más de la mitad de los constituyentes es una mentada de madre. Número cuatro: ¿qué es eso de ciudadanos sustentables?, ¿como quién?, ¿cómo saben que soy sustentable? Y número cinco: la ciudadanía en general no participa en la redacción de la constitución, sino, fundamentalmente, un grupo (creo, sin embargo, bastante capaz) de ciudadanos designados por el jefe de gobierno, cuya propuesta puede ser después modificada y votada por el constituyente; pero la redacción primigenia jamás estuvo vinculada al voto de la ciudadanía.

Muy aparte de que este proceso nos enseña la ruina y la simulación sobre las que se levantan las paredes agrietadas de nuestro sistema de partidos, nos queda el consuelo del fútbol.

El día de ayer el club de fútbol Pachuca se hizo con el campeonato en un partido más atractivo en el vestidor que en la cancha. Después de un primer tiempo bastante accidentado para el ahora campeón, con excepción de las brillantes intervenciones de su portero, Óscar Pérez, el director técnico del equipo de Hidalgo, Diego Alonso, reunió a su conjunto. Cabe mencionar que Pachuca es un equipo que ha dado oportunidad a los jóvenes, donde su capitán tiene apenas 20 años. En el vestidor, durante el medio tiempo, su entrenador les planteó que, si perdían, debían hacerlo atraviéndose a ganar, que no importando si al momento habían jugado bien o mal había que seguir pisando la cancha con valentía, abandonándolo todo. Entre lo que dejaron, gracias a un cabezazo de un joven de 21 en el minuto 92, fue el balón contra las redes en un gol que les permitió coronarse campeones del fútbol mexicano.

Ciertamente ese partido, leído en código ciudadano, puede ser más revelador que las elecciones con que se integrará sólo 60% del Constituyente de la Ciudad de México. Porque, votemos o no, debemos seguir intentando con valentía que un día la política no sólo sea más respetable, sino tan seria para sus participantes como el fútbol lo es para los suyos. Por lo pronto, y teniendo por evidencia el chascarrillo de campañas para obtener nuestro voto, no es difícil sospechar que las urnas sean la pantalla de humo para encubrir algo tan trascendente para los mexicanos como el posible resultado que obtenga la selección mexicana de fútbol enfrentando a su símil de Uruguay. ¿A poco no?


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¿Hasta cuándo? ¿Cuál será el porcentaje de abstencionismo? ¿Miente en las encuestas que reporta El Financiero (que pone en primer lugar a Morena para la votación del 5 de junio, con 34%) o el columnista de La Razón, Raymundo Sánchez (que sitúa a ese partido entercer lugar con 18% de las preferencias)? ¿Se vio obligado el IEDF a asumir una posición institucional sometida en esta ocasión, o está permanentemente sometid0 a la idiosincrasia de los partidos políticos? ¿Qué más puede aprenderle (en vez de estarlo sólo criticando) la sociedad civil organizada a las místicas del fútbol?

¿Hoy no Circula u Hoy sí Circulo? Una elección.

Hay una manera en la que la política ambiental del Gobierno de Miguel Ángel Mancera podría tener más verosimilitud: poner de portavoz a Quico, el de El Chavo del 8, personaje de Carlos Villagrán: “¡Que no circulen los coches viejos! ¿Que circulen todos? ¿Que mejor nadie se salve del Hoy no circula? ¿Que sea sólo temporal? ¡Me doy!”. Tantas veces los gobiernos involucrados (el de la capital, el del Estado de México y la Federación) nos han dicho que tienen la solución correcta que, si su propósito no es darnos alegrías  con memes, tema de qué hablar con trending topics y banderas como el hashtag #HoyNoCircula; o tienen mucha falta de oficio como políticos o poca capacidad técnica. Es natural que la ciudadanía proteste, cuestione, quiera participar en la solución, conduciendo su presión a que a veces se tomen unas decisiones en lugar de otras. Pero me llama la atención que en estos últimos días mucha gente opina del problema sin comprender la información que reciben, sólo repitiendo lo que hace ver peor al gobierno.

Existen varias situaciones relacionadas entre sí de las que depende el éxito del #HoyNoCircula, y que quizá no estamos viendo al opinar. En algunas materias puede que ni siquiera existan datos para hacer una valoración, en otras sí. Sin olvidar que temas como la movilidad o la economía urbana, y más aún las ciencias atmosféricas, son sumamente complejos, propongo repasar algunos de los lugares comunes que detecto en comentarios que he escuchado.

1. Aplicar el #HoyNoCircula a todos los automóviles hace que la gente adquiera un segundo vehículo

Algún porcentaje de los automovilistas no tiene dinero para adquirir un segundo vehículo (desconozco el porcentaje, pero alguna vez hice la pregunta en un foro en Puebla y si de por sí pocos entre el auditorio podían comprar un segundo vehículo, nadie lo adquiriría para circular un día extra). Sin embargo, cuando el #HoyNoCircula castiga (y al doble) únicamente a los vehículos viejos, solamente éstos bajan de precio, de modo que ahora más personas pueden adquirirlos, y quienes lo vendieron pueden pagar el enganche para otro automóvil con lo que obtuvieron de la transacción. Eso sí aumenta, seguro, el parque vehicular; el #HoyNoCircula parejo para todos, quién sabe.

2. Lo que incrementó la contaminación fue disminuir velocidades; los topes y los semáforos también incrementan la contaminación.

Seguramente es así, pero comencemos con los números: de 1990 a 2008 la cantidad de automóviles en el Distrito Federal se duplicó; como consecuencia, su velocidad promedio descendió a menos de la mitad, de 38.5 a 17 km/hr. Actualmente, la velocidad en hora pico se ubica entre 8 y 11 km/hr. Ni si quiera el segundo piso del periférico de López Obrador (sin semáforos ni topes) cambió esa tendencia. Por otra parte, reducir velocidades disminuye también los accidentes de tránsito. Habría que preguntarnos (no tengo la respuesta): ¿cuántas personas más mueren por este tipo de contaminación comparado con las que mueren por los accidentes viales?, ¿cuánto tránsito y combustible quemado produce un accidente vial? ¿Y cuánto nos cuestan en tiempo y dinero a todos?

3. El #HoyNoCircula afecta a la mayoría de la población, sobre todo a los que viven lejos.

¡Ojo! Los embotellamientos que causa la cantidad de automóviles en la ciudad sí afectan a la mayoría. Pero mientras el 29% de viajes en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) sí se realizan en automóvil, el 71% restante no. ¿Y qué creen? En la ZMVM la disponibilidad de transporte público de calidad no disminuye la probabilidad de que alguien adquiera un automóvil. Lo determinante es la pobreza. Según el INEGI, Ecatzingo, municipio del estado de México a las faldas del Popocatépetl, penúltimo lugar de su zona metropolitana en Índice de Desarrollo Humano, registra que sólo el 22% de las viviendas cuenta con camioneta o automóvil. En contraste, la delegación Benito Juárez, con un IDH superior al de Alemania, con múltiples estaciones de metro, metrobús, trolebús y próximo a importantes zonas de oficinas, y en donde por tanto el automóvil particular no es indispensable, registra que 68% de las viviendas cuenta con uno.

4. Los que más contaminan son los peseros (camiones urbanos de baja capacidad).

Depende… que un pesero contamine más que un automóvil privado, es usualmente innegable. Pero hagamos cuentas: los automóviles privados y las motocicletas suman el 84% del parque vehicular de la ZMVM y aportan la mitad de los gases de efecto invernadero (GEI). Por su parte, el transporte de pasajeros es el 7% del parque vehicular y generan el 27%. Es decir que cada vehículo de pasajeros contamina 6.5 veces de GEI lo que un automóvil particular o motocicleta. Hasta ahí, los malos son los microbuses. Sin embargo, el promedio de personas que viajan en un automóvil es de 1.2 por viaje, mientras que las combis, microbuses y camiones suelen llevar muchos más. Para que un vehículo de transporte público contamine más por pasajero que un automóvil particular, debe llevar por viaje cinco personas o menos. A partir de que aborda la sexta, un microbús contamina menos que un carro particular. Sin embargo, esto es hablando del promedio de contaminación por categoría: podría ser (no lo sé) que uno de los automóviles particulares más contaminantes sea peor que otros de transporte público, y que los menos contaminantes de ambas categorías emitan tan pocos GEI que sacarlos de circulación sea contraproducente (lo dice un experto de la UNAM, pero desconozco si considera el tránsito que aporta, por lo que no me animo a simplemente a afirmarlo).

5. Porque tengo un automóvil y pago la tenencia (o solo por tenerlo aunque no pague nada), tengo derecho a circular todos los días.

El impuesto a la tenencia (para quien todavía lo pague) es por poseer un automóvil. No por usar las vialidades. Eso es gratuito. Sin embargo, mientras que una persona en el metro o un camión ocupa alrededor de 0.5 m2, un peatón caminando requiere alrededor de 1 m2 y una bicicleta alrededor de 1.5 m2, cada automóvil sedán (aunque lleve sólo un pasajero) ocupa 6.5 m2. ¿Por qué quien tiene un automóvil debe tener derecho a abarcar 13 veces la cantidad de espacio público que lo que ocupa quien usa el metro. Si a quien anda en carro le quitamos un día de circular… ¡bueno! ahora la proporción será de 11 a 1, y no de 13. ¡De veras! ¡Tapizar la ciudad de asfalto para las minorías con automóvil nunca fue la solución correcta ni le otorga a nadie ningún derecho! En ninguna parte el reglamento de tránsito lo otorga (sí, en cambio, el de la seguridad vial, a lo que obedece la reducción de velocidades, y varios más a los vehículos no motorizados).

6. La mayoría está en contra del #HoyNoCircula.

Twitter hirvió contra el jefe de gobierno. Pero que aparezca en Twitter no significa que eso sea lo que piense la mayoría. A más poder adquisitivo, más probabilidad de que tengas cuenta en Twitter; mientras que 3 de cada 10 personas de la clase con mayor ingreso tienen una cuenta en esta red social (y evidentemente los smartphones para estar twiteando a cualquier hora) sólo 1 de cada 10 personas ubicadas en las clases con menos posibilidad de tener un vehículo particular (clase media baja, pobres y en pobreza extrema) tienen una cuenta de Twitter en México. Esto evidentemente genera una distorsión. En realidad, una encuesta de Grupo Reforma realizada cara a cara con mayores de 18 años indica que 48% está a favor del #HoyNoCircula parejo y temporal y 48% está en contra (incluso, entre los automovilistas, 40% lo apoya). La opinión está muy dividida, excepto en que el Gobierno del Distrito Federal y el del estado de México tienen mucha responsabilidad en la contaminación del aire.

A todo esto, lo único que me resulta claro y convincente es que, mucho más fácil que solucionar el problema de qué automóviles descansan y cuáles no, es cambiar ese #HoyNoCircula por un #HoySíCirculo, #HoyNoProvocoTráfico, #HoyNoPagoMultas (el reglamento de tránsito no las considera salvo que me ponga a atropellar peatones), #HoyQuemoCalorías, #HoyMePongoMásBueno, #HoySoyCarbonoNeutral. Y sale mucho más barato que un automóvil nuevo, incluso que uno usado. Tanto para la ciudad como para el bolsillo de uno. Ya es tiempo de tomar acción y dejar descansar el automóvil y el individualismo. ¡Démosle la bienvenida a las bicicletas! Y ya una vez en ellas, mientras los automóviles avancen a 8 km/hr, ustedes, con total apego al reglamento, podrán irles diciendo adiós.

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¿Por qué no se compran una bici? ¿No habla mejor a la hora de ligar ser ciclista (con mejor cuerpo, condición física, más dinero para gastar en la otra persona, algo de sensibilidad por el mundo) que tener un automóvil? ¿Por qué el programa Hoy no circula no excluye (dejándoles circular todos los días) a médicos, empleados de protección civil, músicos, actores de teatro, y otras profesiones que le brindan importantes beneficios a la sociedad frente a lo que su posibilidad de circular (siendo además poquitos y no siempre con altos ingresos) nos aporta? ¿Cuántos miles de pesos vale el autoestima y la comodidad de uno que tantas personas adquieren automóvil sin otra razón aparente, sin verdaderamente necesitarlo? ¿En qué proporción los gobiernos de izquierda gastan más en infraestructura para automóviles que en mejorar el estado de las banquetas? ¿Hay algún motivo para que los gobiernos no planteen la movilidad en términos de un problema derivado de la localización de la vivienda, como podrían ser la falta de planeación territorial o una corrupción inmobiliaria de la que se beneficien casi todos?

 

¿Cuántos municipios tiene la nueva Ciudad de México?

O dicho de otro modo… ¿de qué color son las mangas de chaleco blanco de Napoleón? Lo magnífico de la política mexicana es que, si fuera tema a legislar (y existiera algún interés él), por decreto podría ponérsele mangas.

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El pasado 29 de enero entró en vigor la llamada “Reforma política de la Ciudad de México”, por medio de la cual se asignaba un nuevo nombre al Distrito Federal y, sin convertírsele en un estado (ojo, esto es importante, aun cuando parte de los opinadores haya dicho que sí se convertía en uno), adquiría casi todas las facultades reservadas a ellos. Por ejemplo, contar con su propia constitución, decidida (en teoría) por ciudadanos de la entidad y no por los legisladores federales, como ocurría cuando la capital se regía por el Estatuto de Gobierno del Distrito Federal (aunque cabe aclarar que el 40% de los diputados constituyentes serán elegidos por los poderes federales y no por los ciudadanos capitalinos). Otra novedad es que el poder legislativo de la Ciudad de México sí tendrá voto para aprobar o rechazar modificaciones a la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos (o sea que formará parte del llamado Constituyente Permanente), facultad que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal no tenía. Pero nada que por sí mismo verdaderamente cambie la vida cotidiana. Para decirlo más claro: los habitantes de la Ciudad de México seguimos siendo (como nos nombraron tantas veces nuestros legisladores durante el proceso legislativo de esta reforma política) ciudadanos de segunda, ni siquiera nos permiten decidir la totalidad de las personas que escribirán nuestra primera constitución. Pero al menos nuestro gobierno local sí pasará a ser uno de primera en lo que respecta a su participación en la vida política del país.

Sin embargo, lo que más llama la atención de toda esta Reforma política de la Ciudad de México no es lo que le ocurra a esta capital, sino una frase agregada al texto constitucional que dice: “Los bienes inmuebles de la Federación ubicados en los Municipios estarán exclusivamente bajo la jurisdicción de los poderes federales” (artículo 115, fracción V). Cabe señalar que el artículo 115 constitucional habla de los estados y municipios. Pero… ¡sorpresa! ¡La Ciudad de México (que es el objeto de toda esta reforma) como dijimos no es un estado! ¡Y sorpresa! ¡No tiene municipios! (Tampoco los tendrá, tendrá alcaldías). ¡Y una sorpresa más! En la iniciativa original, enviada por el PRD, jamás se propuso reformar el artículo 115, sino que dicha modificación fue contrabandeada en el camino por quien dictaminó la iniciativa. ¿Tenía pertinencia entonces inventarle una modificación al 115?

Y sin embargo no fue tan inventada. Hay una frase desde la iniciativa original que se parece (como si fuera calca) a la que estamos señalando, pero que sí se refiere en cambio a la Ciudad de México y no a municipios que nada tienen que ver con ésta: “Los bienes inmuebles de la Federación ubicados en la Ciudad de México estarán exclusivamente bajo la jurisdicción de los poderes federales” (artículo 122, apartado B). Pero si la reforma al 115 no tiene relación ni efecto sobre la materia objeto de la iniciativa (la Ciudad de México y sus alcaldías), ¿por qué su repentina inclusión? Eso es algo que no se explica en ninguna de las 480 páginas en que consiste el dictamen elaborado en el Senado.

¿Había realmente motivos para meterla como polizón? Si los había, ¿por qué no los expusieron? ¿Fue la manera de igualar ahora no a la Ciudad de México con los estados, sino a los estados con la Ciudad de México? ¿Fue una pifia en el Senado? ¿Fue la moneda de cambio por medio de la cual el PRD buscó reflectores y el gobierno federal ampliar eventualmente su jurisdicción territorial? ¿Bajo qué lógica (o bajo qué consigna, en su caso) los congresos locales, que pueden aprobar o rechazar las reformas constitucionales, votaron a favor de perder jurisdicción sobre su propio territorio? ¿Qué se gana y quién gana con ello?

De prosperar esta nueva modificación y no haber alguna reforma constitucional que la corrija o algún pronunciamiento de la Suprema Corte de inconstitucionalidad, los inmuebles de la Federación escaparían de tener que cumplir la normatividad urbana, la ambiental local o la protección patrimonial que pudieran brindar autoridades municipales y estatales. Imagine cada quien las consecuencias del mal empleo que pudieran darse a estas disposiciones. Yo me limitaré a no especular, pero ahí están los hechos inconsistentes en la inclusión del texto expuesto. Esperemos no tengamos que ir más allá de ese “imagine cada quien”.


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¿Cuántos legisladores revisan un dictamen de 480 páginas? ¿Es funcional esa forma de hacer y trabajar sobre un dictamen legislativo? ¿Cuántos ciudadanos conocen (sino por la reforma, al menos por infografías) qué implica, supuestamente, el cambio de Distrito Federal a Ciudad de México? ¿Alguien en esta capital se siente a partir del 29 de enero un ciudadano de primera? ¿La modificación al 115 puede ser una antesala a lo que se proponga (o se inserte de última hora) en la prometida nueva Ley General de Asentamientos Humanos? ¿Son los municipios existentes las estructuras administrativas y los contenedores territoriales adecuados para la realidad actual? ¿Para qué se fragmentan más municipios que los que se fusionan? ¿Es rentable política y económicamente fusionarlos?