Tú pídele al universo 55 mil millones ;)

En México está muy arraigado el lugar común, la autoindulgencia, de que la corrupción se la debemos a la conquista española. Que si hubiéramos sido colonia inglesa, muchas cosas no nos estarían pasando. Nada más cerca de la realidad. Si hacemos una revisión histórica sobre lo que la gente buscaba para sí mismo por fuera de los mecanismos legales, nos daremos cuenta de que poco o nada tiene que ver con lo que se busca hoy día.

En su libro Los seres que surcan el cielo nocturno: brujas y demonios coloniales, la investigadora de la Universidad Autónoma de Querétaro, Lourdes Somohano, relata el tipo de favores que los novohispanos solicitaban cuando creían haber entablado un pacto con el diablo. El registro corresponde a los archivos inquisitoriales.

“… querían que éste [el Diablo] les ayudara con guardar el ganado rápido, porque era mucho, hasta dos mil reses, y ello implicaba mucho tiempo y esfuerzo. En uno de los casos, los testigos aseguraban que cuando el estanciero, quien se suponía tenía pacto con el Diablo, tocaba la trompeta todas las reses obedecían, se formaban, salían y juntas caminaban rumbo a México para ser vendidas”.

Aparte de facilitar las labores ganaderas, los otros motivos (pero que se daban en menor proporción) incluían conseguir mujeres, huir de la cárcel y los obrajes (talleres donde los prisioneros purgaban su pena con trabajo forzado), ver lo que otros hacían sin ser vistos, ser valientes, tener dinero, dejar los naipes, sanar de una enfermedad, incapacitar sexualmente a un amante con el que, en caso contrario, habría la peticionaria de ser desposada, etc. Es decir, fuera uno de los temas, nada que ver con la corrupción moderna.

Si uno entra hoy día a las páginas de Facebook de San Judas Tadeo o la Virgen de Guadalupe las peticiones más frecuentes (sí, así pasa, la gente le pide cosas a sus santos por Facebook; incluso la página de la Basílica de Guadalupe tiene un formulario para enviarle peticiones vía internet) tienen que ver con salud, trabajo y dinero. Pero hay quien lo lleva más allá.

duarte-702x468

Fuente de la imagen: proceso.com.mx

El día de ayer la revista Proceso publicó en su sitio en internet que se había descubierto una bodega con artículos de Javier Duarte y de su esposa Karime Macías. Al referirme a artículos de la pareja, me refiero sillas de ruedas, apoyos escolares, vajillas y otros objetos propiedad del gobierno de Veracruz, pero apropiados por el exgobernante hoy prófugo. Hay retratos de Karime y de Javier, una silla de montar personalizada para el político priista y varios artefactos más. Pero lo que llama la atención es una libreta Mont Blanc (ya desde ahí… ¡al menos no usó una para niños de primaria en Veracruz!) donde, además de tener anotada una lista de propiedades y presuntos colaboradores, la señora Macías escribía: “sí merezco abundancia, sí merezco abundancia”.

Partiendo de que los desvíos de Javier Duarte suman 55 mil millones de pesos (alrededor de 2.8 mil millones de dólares), y pensáramos que la abundancia personal de la señora se redujera a… ¿les gusta 140 millones de dólares a lo largo de seis años?; es decir, ¿23 millones de dólares anuales?, ni los mismos diablos del infierno podrían darnos algo así a todos. Si pensáramos que si todos viviéramos con el dispendio de los estadounidenses necesitaríamos 3.9 planetas para satisfacerlo, teniendo el estadounidense 56 mil dólares anuales, significaría (con cálculos bastante rápidos, paralelismos un poco caprichosos, pero útiles para darnos una idea) que si todos mereciéramos la abundancia que merece una Karime Macías que se apropiara de tan sólo el 5% de lo que desvía con su marido, necesitaríamos 1625 planetas como la Tierra para producir esa cantidad de riqueza.

Si esa avaricia no viene de Nueva España y ni del peor de los infiernos, habría que asumir que viene de nuestro contexto social actual en que todo mundo quiere participar de la desigualdad y estar del lado de la abundancia. Deberíamos dejar de ver al pasado y hacia fuera para vernos a nosotros mismos en el presente. De otro modo, poco hay que esperar ya del futuro. Seguiremos caminando hacia uno de los peores escenarios posibles donde se junten desigualdad, impunidad y corrupción.


Museo de las preguntas

¿Cuánto cuesta la impunidad? ¿Cuántos centavos hay que invertir para que no le quiten a uno un peso que se ha robado? ¿Funcionará el sistema nacional contra la corrupción? ¿Qué porcentaje de gobernadores no desvía recursos? ¿Qué porcentaje de mexicanos considera/consideramos la corrupción como algo normalizado?

Ser secretario de la Función Pública, ¿tiene ciencia o mucha fantasía?

En una encuesta de la revista Líderes Mexicanos difundida esta semana por El Financiero, el 68% de los líderes del país considera que el próximo presidente de México debe ser honesto. El atributo que aparece en segundo lugar de esa lista, con sólo la mitad de menciones, es la inteligencia. En conclusión, es clara la urgencia de líderes honestos en este país. Pero decir que todos los políticos en México son corruptos es una ofensa a la lógica: ¿qué políticos?, ¿cómo lo sabemos? Nos enteramos del escándalo de algunos, no obstante habiendo miles y miles de políticos, ni el periodicazo toca a todos ni el hecho de que salga impreso significa que sea cierto. Si hay ciudadanos honestos, puede que varios de ellos estén en el gobierno o en algún partido. Pero ciertamente hay otros personajes que son absolutamente ofensivos a la lógica, que sólo es posible mirarlos desde la fantasía. Vayamos primero a las suposiciones y más tarde a los hechos.

Suposiciones: cualquiera con dos dedos de frente (uno para sostener la calculadora y otro más para picarle los botones) tendría algunas dudas de que la casa localizada en Sierra Gorda 150, con valor aproximado de $86,043,000, fuera un bien adquirido en absoluta legalidad por Angélica Rivera, esposa del presidente Peña Nieto; más aun si consideramos que la propiedad nominalmente estaba a cargo la firma contratista favorita del mandatario. Angélica Rivera, mejor conocida como la Gaviota, nos hizo el favor (considerando que no era su obligación declarar sus bienes, contrario a lo que indica el artículo 43 de la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos) de echar drama frente a las cámaras mientras justificaba sus posesiones. Pero, a pesar de las investigaciones de Carmen Aristegui y su equipo acerca de la casa, que sugerían no sin fundamentos un conflicto de interés en la adquisición de aquella propiedad, en la realidad no se llegó a nada. Pero la fantasía es mucho más activa en México que Presidencia.

Meme Virgilio Andrade - Frodo

En el ingenio mexicano ocurrieron muchas cosas. Hitler se enteró de la casa de la Gaviota, aunque luego se enteró también, muy a su disgusto, de que se desharía de ella. Actrices y actores de Hollywood decidieron migrar a Televisa, la casa se financió gracias a vender AVON con una ayudadita de créditos mancomunados del Fovissste y el Infonavit, e incluso apareció un movimiento llamado #ExigimosUnMunicipioParaChabelo, quien llevaba más tiempo haciendo televisión.

Vayamos a los hechos: todo hubiera terminado ahí, con las mismas dudas y nada más algo de descrédito, si Peña Nieto no hubiera anunciado que un nuevo subordinado suyo, en el papel de secretario de la Función Pública, lo investigaría a él, a su esposa y al secretario de Hacienda, implicado en un asunto semejante, para determinar si alguno había tenido conflicto de interés al hacerse de propiedades. Ello sin mencionar que ese mismo día el presidente arrojó su frase de desencanto o reproche a los periodistas cuando, al final de la sesión, tras anunciar su decisión… ¿valiente?, aseveró con disgusto: “¡ya sé que no aplauden!”.  ¡Pero si no son porra, son periodistas!, y sabemos que no aplauden, ¿para qué comentarlo? La situación se complicó más cuando el secretario de la Función Pública recién nombrado, Virgilio Andrade, comentó:

[El secretario de Hacienda] Luis Videgaray es amigo mío desde la universidad. Incluso, desde antes. Somos amigos desde 1987. ¿Hay conflicto de interés? No he trabajado con él, no es mi jefe, estoy metido frente a la ley teniendo una responsabilidad pública, impugnable y denunciable.

En ese sentido, la hipótesis del conflicto de interés se diluye completamente desde el momento en que existen instituciones y las instituciones responden a las leyes y son observadas por otros poderes.

No hay ninguna situación que pueda generar ese conflicto de interés…

¿Cómo iba a investigar sobre conflictos de interés de otras personas alguien incapaz de ver que tenía uno al ser el juez no sólo de su amigo, sino además de su jefe, con el que actualmente se encuentra trabajando? No sé si gran parte del público mexicano registró esos aspectos, pero lo que sí detectó (a través de un hitazo de El Deforma, sitio de noticias falsas) es que el presidente había contratado a un tal Frodo, el de El señor de los anillos, no para investigarlo, sino para eximirlo a él y a sus allegados de cualquier responsabilidad. ¡Ah! Y para aplaudirle.

Meme Virgilio Andrade YaSéQueNoAplauden

El final fue el previsible: el amigo del otro secretario, que era al mismo tiempo el subordinado del presidente y del marido, exoneró a todos. Francamente, con un amigo investigando al otro y al patrón, es raro que se comprueben actos ilegales; pero más extraño aún sería creer que no los hubo. Nuevamente, todo pudo haber quedado en un lodoso anécdota, pero en vez de darle vuelta al asunto y cuidarse mejor las espaldas, tanto el presidente como el secretario de la Función Pública hicieron de la corrupción un tema en sus discursos.

Para el presidente mexicano, la corrupción es un asunto cultural. Y aquí voy a ser sincero, dejemos de lado quién dice qué para enfocarnos mejor en qué se dice. Si pensamos que la corrupción tiene un componente cultural, coincido, pero como cada aspecto cultural, éste se inhibe o se incentiva según otras condiciones (en las que, por cierto, quienes acumulan más poder; ejemplo, el presidente; influyen de manera determinante). Como quiera que sea, al menos en su discurso sobre corrupción, Peña no está nada perdido, pero sí fuera de lugar en su declaración. Porque el perdido, y ahí es donde todo se derrumba, y donde deja de ser un aspecto cultural para volverse uno gubernamental y de estructuras, es quien la combate (nombrado, cabe resaltarlo, por el propio presidente).

Virgilio Andrade títere

El pasado 11 de abril el mismo Virgilio Andrade aseveró (paradójicamente, en un evento sobre el Sistema Nacional Anticorrupción) que “el asunto de la corrupción no es un tema racial, sí es un tema cultural, pero cultural como seres humanos”. Desglosemos la frase del secretario.

  1. La corrupción no es un tema racial. Por principio de cuentas, las razas no existen desde un punto de vista biológico, sólo como construcción social de clasificación, frecuentemente de discriminación, entonces… ¿de veras?, ¿el secretario está aseverando que sí existen las razas o que son una categoría de análisis adecuada, que vale la pena considerar, para los problemas del país?
  2. La corrupción sí es un tema cultural. Aquí no diré nada. Vamos al punto 3.
  3. La corrupción es cultural como seres humanos. ¡Eso sí que es un bombazo! Explico por qué.

Si la corrupción es cultural “como seres humanos”, entonces todas las culturas humanas y todos los seres humanos tenderíamos a serlo. ¿Él también? (Cuenta regresiva para que le salga un meme de que él sí es honesto por ser hobbit). Y si no se puede hacer nada, ¿para qué el Sistema Nacional Anticorrupción?, ¿para qué la Secretaría de la Función Pública?, y, sobre todo, ¿para qué él? ¿Le pagamos $139,648 libres de impuestos al mes para que diga que no se puede? Si el secretario de Salud afirmara que de todos modos las personas nos vamos a morir, que no pidamos mucho del Sistema Nacional de Salud, en vez de presentarse a su oficina debería ir presentando la renuncia. ¿Y si el de Educación nos dijera que para qué las escuelas, al fin que a los niños ni les gusta?

Virgilio Andrade Panama Papers

@monerorape

Todo lo anterior dicho ya no podría haberse quedado en anécdota, pero no perdió oportunidad de acrecentarlo. El viernes pasado, en París, el secretario declaró que México, “en un contexto de creciente desconfianza ciudadana en sus gobiernos”, proponía a la OCDE y al G-20 reforzar “la dimensión de la ética y la integridad” “y “la dimensión de la aplicación de las sanciones con base en autoridades imparciales”. Cuando dice que “en Europa el debate tiene mucha centralidad y México es de los principales invitados a esta reflexión en virtud de las reformas que ha emprendido en materia de transparencia y para la creación del sistema nacional anticorrupción”, ¿se refiere a que nos invitan para ayudarnos o para que nosotros les ayudemos a ellos?, porque la segunda es comiquísima. ¿A quién le habla este señor?

En fin, en medio de esta realidad de fantasía, lo único claro es que al secretario le va peor en los micrófonos que en los memes, donde se dice todo cuando no podemos hacer nada. Y a nosotros, ¿cómo nos va con él?

Meme Virgilio Andrade beso


Museo de las preguntas

¿Quien bien te quiere te hará llorar? ¿Dichosos los que sufren porque de ellos es el reino de los cielos? ¿Al mal tiempo buena cara? Si Fox, Bush, Harper, Jimmy Morales, Evo Morales, Hugo Chávez, Peña, Maduro, Menem, Fernández… han llegado al poder con esta suerte de desatinos, ¿Virgilio Andrade es nuestro caballo negro más presidenciable? ¿Es el mejor que encontró Peña? ¿Para quién?