¿Quiúbole con… la publicidad de Librerías Gandhi?

Siempre he sospechado de las teorías que explican nuestras relaciones convocándonos a reproducir la desigualdad (sencillamente, porque con estas teorías unos pierden y alguien gana). Pero esta voluntad de convertir las aspiraciones (o frustraciones) de uno en cuestiones explicativas, ha ido más allá muchas veces. En su carta a D’Alembert, Jean Jacques Rousseau, hombre respetadísimo con 663 textos resguardados en las bibliotecas de la UNAM, despedaza a Moliere  porque se burla de lo que Rousseau considera las razones más sagradas en las que se funda la sociedad, como la prevalencia de los derechos de los maridos sobre sus mujeres. Y no sólo eso: en opinión del misógino escritor, todo hombre merece estar lejos del peligro que la simplicidad femenina inspira. Dice: “puede haber en el mundo algunas mujeres dignas de ser escuchadas por un hombre honesto; ¿pero es de ellas, en general, de quienes se debe tomar consejo, y habría en ello algún medio de honrar a su sexo si no es a costa de envilecer el nuestro?”. La moraleja es simple: ni todo lo que brilla es oro, ni todo aquello que se pretenda intelectual se funda verdaderamente en el intelecto ni es algo elevado. Un ejemplo contemporáneo sería el de las Librerías Gandhi.

Tonatiuh Higareda denuncia en su blog: “lo que Gandhi siempre ha ofrecido es un estereotipo y uno muy antiguo”, el afrancesado, el del “personaje culto con el café en la mano y el cigarro y el libro en la otra”, que llevaba a sus clientes a asumirse en una “superioridad como lectores y como consumidores de cultura, algo que definitivamente los distinguía del resto”. Desde luego lo anterior es peligroso, pero lo que acentúa aún más la diferencia entre su público pretendido y todos los demás es el contenido machista que, en pleno mes de la mujer, desparrama frente a la estación de metro Insurgentes. Como se lee en la fotografía, el anuncio espectacular dice: “Te casaste con una princesa y se convirtió en bruja. Escápate de la realidad. Gandhi”. Para empezar, lo primero que escapa de la realidad es imaginarme a Mahatma Gandhi comprando en Librerías Gandhi, o diciendo esas majaderías. Pero lo siguiente es que, francamente, para ser la campaña publicitaria de un establecimiento que comercia con (la alta) cultura, es sorprendente cómo no va más allá de una inteligencia nivel Vicente Fox (pónganle el tono afable de cuando se aventó lo de las “lavadoras de dos patas”, y unas manos grandes donde no le caben ni las páginas de Aura de Carlos Fuentes ni remordimiento por todo lo que dijo): “mexicanos y mexicanas, o más bien sólo mexicanos, si se casaron con una princesa y se convirtió en bruja…”.

Gandhi

Anuncio espectacular visible desde la Glorieta de los Insurgentes, Ciudad de México (marzo de 2016).

Y es que la lectura inevitable de ese eslogan machista es la siguiente: la mujer tiene la culpa de la desgracia del hombre, y éste merece, en vez de hacerse responsable de su parte, mejor juzgarla y apartarla de sí. ¿Tiene esto algo de discriminación? Veamos. Cuando se sustituye el término “mujer” por el de “judíos”, y éstos tienen la culpa de lo que ocurre a los alemanes, se le ha llamado nazismo. Y cuando se aplica la palabra “mexicanos”, se convierte en el discurso intolerante de Donald Trump. Luego entonces, Librerías Gandhi, en medio de su aura de superioridad intelectual, apela a hombres con capacidad económica para distinguirse de quienes no la tienen, y de las mujeres… que al parecer no tienen ninguna capacidad, ni siquiera la de seguir siendo agradables en el matrimonio.

Afortunadamente, no todo el sector cultural es ni especialmente elitista ni, en lo que toca a este artículo, misógino. Decir sí a la propaganda de Gandhi es no hacer un consumo socialmente responsable. Existen muchas librerías. Hay alrededor de 1,200 en el país. A ninguna, excepto a Gandhi, le conozco este tipo de publicidad que, de manera clasista, niega al 80% de la población que difícilmente podrá comprarse libros nuevos, y además a la mitad femenina de ese 20% que sí podría hacerlo. Les ofrezco otras alternativas con más cobertura algunas, con excelentes títulos otras, y varias con mejores precios.

Educal

Educal (me encanta su catálogo)

El Sótano logo

El Sótano (excelentes precios)

Librerías de Ocasión logo

Librerías de Ocasión (encuentra uno libros agotados)

Porrúa logo

Porrúa (soberbia terraza la de la sucursal de República de Argentina y Justo Sierra)

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Fondo de Cultura Económica (excelentes actividades culturales)

Libros-UNAM

Libros UNAM (magníficas publicaciones sólidas y de temas poco frecuentes)

INEHRM

INEHRM (Historia a precios increíbles, también distribuye sus publicaciones Educal)

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Artes de México (tan bello recorrer su librería como salir de ella a la Colonia Roma)

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Publicaciones UACM (excelente precio para el tipo de libros de ciencias sociales)

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Siglo XXI (los libros clásicos y los que serán clásicos)

Libros UAM logo

Librerías UAM (simplemente me pongo de pie)

 

Librerías Gandhi (y Rousseau, y Fox, y Abascal, y en fin…) afortunadamente son la excepción que debe combatirse desde el consumo, desde los votos, pero primordialmente desde las ideas. Y nivelando el mal karma que aquellos producen, existen también propuestas desde la cultura que, sin decirnos qué pensar, nos permiten decir y dilucidar en temas relacionados con el género. Recomiendo ampliamente en estas vacaciones la exposición en el MUAC, Si tiene dudas… pregunte, de Mónica Mayer. Pero si se prefiere leer un libro y hay necesidad de comprarlo (y de defender la equidad de clase y género) ya saben dónde no.


Museo de las preguntas

¿Quién y por qué (publicidad, localización, atención, catálogo, precio…) compra en Librerías Gandhi? ¿Por qué El Péndulo es tan caro (que no lo incluí en la lista anterior)? ¿Las agendas con frases de Paulo Coelho (¿por qué Toño Esquinca, Paty Cantú, Dulce María, Arjona y Diego Verdaguer no sacan las suyas si son igual de poéticos?) ayudan a sobrellevar los golpes al autoestima que regala nuestra sociedad? ¿Cuánto gana o pierde un negocio por usar propaganda con “humor” discriminador? ¿Qué haría el Conapred si se presentara una queja contra esas librerías?

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