¿Por qué no un México “unido” contra Trump?

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Fuente de la imagen: SDP Noticias.

El pasado domingo, diversas ciudades mexicanas fueron escenario de diversas manifestaciones de protesta contra Trump. Yo, habiendo asistido a la Conferencia Regional de las Américas de la red de colegio UWC, de la cual soy voluntario, tuve oportunidad de entrar en contacto con la manifestación sólo al día siguiente a través de los medios de comunicación colombianos. Mientras desayunaba el lunes en el hotel, CNN transmitía imágenes de la manifestación que, para mis amigos de otros países que asistieron al mismo evento que yo, resultaban inspiradoras y emocionantes: los mexicanos, finalmente, habían dado el paso para protestar contra Donald Trump. Sin embargo, al escuchar las cifras (como mexicano que conoce uno que otro dato sobre la ciudad donde vive), todo entusiasmo se venía para abajo. Alrededor de uno de cada mil marchó. Pero al leer la prensa escrita, las cantidades se hacían cada vez peores. Si tomamos en cuenta las cifras reportadas por Excélsior y la población de cada una de las ciudades constituidas en zonas metropolitanas para 2010, la proporción sería la siguiente:

Zona metropolitana Población Manifestantes Porcentaje de población que se manifestó Uno de cada…
Guadalajara 4,434,878 13,000 0.293% 341
Valle de México (Ciudad de México y alrededores) 20,116,842 20,000 0.099% 1,006
Pachuca 512,196 200 0.039% 2,561
Mérida 973,046 150 0.015% 6,487
Puebla-Tlaxcala 2,728,790 400 0.015% 6,822
Aguascalientes 932,369 100 0.011% 9,324
Colima-Villa de Álvarez 334,240 20 0.006% 16,712
León 1,609,504 50 0.003% 32,190
Tampico 859,419 10 0.001% 85,942

De todas las ciudades, sólo Guadalajara parece estar hablando en serio. Aun cuando la ciudad de México es una políticamente activa, llama la atención la baja cantidad de asistencia si comparamos la asistencia a la marcha con respecto a otros eventos. Asusta avistar que el rechazo a Trump convoca a tantas personas a reunirse en la Ciudad de México como la homofobia y el club de fútbol América en su peor racha futbolística en años (en un partido… wait for it… contra el Puebla). Otros eventos bastante menos trascendentes que el rechazo al presidente de Estados Unidos lo logran mucho mejor.

Evento Manifestantes Por cada manifestante contra Trump…
Marcha contra matrimonio gay (2016), datos gubernamentales 20,000 1
Partido América-Puebla (feb-2017) 20,645 1
Partido (final) América-Tigres (dic-2016) 100,000 5
Concierto de Justin Bieber en el Zócalo (2012) 210,000 11
Concierto de Alejandro Fernández en el Zócalo (2016) 300,000 15

Sin embargo, ¿qué tan sorpresiva es esta falta de respuesta en la capital? Sin haber yo estado en una posibilidad real de asistir o no a la manifestación, al escuchar la convocatoria hubo un pensamiento que tuve reiterado: todos los que convocaban hablaban de la unión. La excandidata panista a la jefatura de gobierno de esta ciudad, Isabel Miranda de Wallace, convocó a la marcha “Mexicanos Unidos”. El sitio en internet de los organizadores de otra marcha para el mismo día (mucho más exitosa), el colectivo de organizaciones de la sociedad civil “Vibra México” (vibramexico.com.mx), señala: “Es momento de que los ciudadanos sumemos esfuerzos y unamos voces”. El rector de la UNAM, Enrique Graue, convocaba a mostrar que los mexicanos estamos unidos. Cuando yo escuché esta declaración, mi rector me sonó al orador más priista de los priistas y, debo reconocer, le perdí mucho interés al proyecto.

El mantra no era defender a nuestros connacionales, no era exigir respeto (aunque estuviera mencionado como tema secundario en la narrativa de las manifestaciones), sino estar unidos. Para cualquiera con memoria ya no histórica, sino de unos años a la fecha, el lenguaje de la unidad es el del presidente Peña y el de su partido, el PRI. El 10 de febrero Peña celebraba la unidad de las marchas que se iban a realizar. Con motivo del centenario de la constitución, habló de unidad. En su mensaje de año nuevo, adornando el incremento del precio a los combustibles, nos deseó unidad. En la toma de protesta del presidente del PRI, a mediados de 2016, se habló de unidad. Cuando Beltrones presidía al PRI celebraba la unidad. César Camacho en 2015 valoró que los triunfos del PRI que presidía eran por la unidad. Cuando Moreira presidió al PRI que llevó a la presidencia a Peña Nieto, defendía la unidad de su partido. Sorprende que actores de la sociedad civil que más critican a quienes usan este lenguaje, sean justo quienes lo recuperen. No lo voy a esconder: genera desconfianza.

Ahora bien, ¿una manifestación, que ni siquiera es hecha por sus electores, parará las medidas de Donald Trump? Evidentemente no. En esa escala, con 20 mil, 100 mil o 300 mil personas, el efecto es casi intrascendente. ¿Pero en la escala nacional, podría tener efecto el salir a la calle a repetir el mantra priista aun si no es para apoyar a Peña Nieto? Probablemente sí. En México estamos acostumbrados a que el esfuerzo de uno puede ser aprovechado a su favor por los políticos, a que nuestros gobernantes difícilmente nos escuchan aunque haya marchas, que nuestra participación política no influye en gran medida (quitando las elecciones) en los resultados. Desde este punto de partida, me llama la atención la postura ingenua o dolida de los analistas políticos que participan en Vibra México. Más cuando ellos están en primera fila para saber qué tipo de palabras corresponden a qué actor político y, por lo tanto, cómo ciertas acciones parecen promover a ciertos personajes. La similitud es obvia, el error es grosero. El lenguaje debió haber sido otro. El esfuerzo se valora, el grado de civilidad que hubo sí que se aprecia, pero el lenguaje debió ser muy distinto. Expresarse como Peña Nieto, está probado, hoy no sirve ni para con Trump ni para apelar a los mexicanos.

Yo no quiero un México unido. Quiero un México diverso, que asuma sus diferencias, y exija su respeto tanto en su interior como alrededor del mundo. Es lo que yo propongo.


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¿Y ahora qué?

Top 10: ¡las diez mejores cosas de Trump para México!

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Hay quienes deciden ver el vaso medio lleno o medio vacío. Cuando hablamos de Donald Trump, yo veo el vaso roto. Dígamoslo claro: el señor es un nuevo rico cuando de capital político se trata, y se comporta burdamente como tal. Tras una semana en la Casa Blanca, el nuevo magnate del poder firmó una orden ejecutiva para ampliar el muro fronterizo con México, amenazó con modificar las reglas del comercio con México y Canadá e impidió el acceso a su país a millones de personas con la única causal de tener una nacionalidad que no eligieron. Pero aun si no alcanzamos a mirar el vaso medio lleno ni medio vacío, los cristales rotos se pueden reciclar. Me impuse entonces elaborar la lista de las diez mejores cosas que Trump puede ofrecerle a México y al mundo. La política presidencial estadounidense nos puede costar tanto que hay que aprovechar hasta lo mínimo. Aquí la lista:

  1. Ha logrado, como nadie antes en el mundo, posicionar al inmigrante (tanto al económico como al de guerra) como alguien que merece protección. Justo el hecho de que él no la ofrezca y viole sus derechos movilizó a cientos de abogados voluntarios en los Estados Unidos para atender los casos de viajeros vetados por su nacionalidad para entrar al país (y que iban siendo detenidos a su llegada).
  2. Puede posicionar a países estables como México, China e Irán en el liderazgo de los Estados que no simpatizan con Trump. Dependiendo, desde luego, de las medidas y actitudes que tomen estos países.
  3. Brinda todos los argumentos necesarios para recelar de los nacionalismos. Es sin embargo preocupante que tanto ciudadanos como analistas políticos expresen que el nacionalismo de Trump es la oportunidad de revivir el nacionalismo mexicano. Hacer eso, es decir, competir país contra país en la misma liga, es enfrentarnos a un gigante. Más bien, debemos darnos cuenta que el nacionalismo de Trump tiene todos los ingredientes para que su país se aísle y entre en espirales de menor influencia política internacional, menor comercio e incremento de precios que los países que no se hundan en el nacionalismo (sino que miren hacia fuera) podrán aprovechar para hacerse influyentes y competitivos.
  4. El manejo dado por la administración de Peña Nieto a la relación con Trump ha golpeado severamente al presidente mexicano. Esto se traduce en un posibilidad mucho menor de que su partido (no diría el PRI de Ruiz Cortines o de López Mateos, sino el “nuevo PRI” de Peña, Javier Duarte y Roberto Borge) repita en la presidencia de México. Esperemos que el naufragio del proyecto político de Peña abra más expectativas a los buenos cuadros del PRI que no habían tenido espacio hasta ahora.
  5. Nos convencerá de que votar por estrellas de la televisión es una mala decisión. Si el mundo no aprendió con Berlusconi, Jimmy Morales o Hugo Chávez (al que siendo presidente le daba por cantar en la radio venezolana, vio salir un disco en vida y otro póstumo), esperemos que a partir de ahora se cree un arquetipo negativo que disuada de votar por políticos tan improvisados, o más fijados en el rating que en la coherencia de su gobierno, como han sido ellos.
  6. Nos anima a reflexionar sobre nuestro propio racismo y a enterarnos de las políticas xenófobas que ha tenido México a lo largo de la historia. Por ejemplo, durante el gobierno de Plutarco Elías Calles, la Secretaría de Relaciones prohibió la inmigración de ciertas nacionalidades para “evitar la mezcla de razas que se ha llegado a probar científicamente producen una degeneración en los descendientes”. El libro Yaquis. Historia de una guerra popular y de un genocidio en México y el documental Los nuestros: Yaquis, expresan con mucha claridad la política genocida de Porfirio Díaz contra grupos indígenas para apropiarse de sus recursos naturales y lucrar con el presupuesto de guerra.
  7. Subraya en los mexicanos que la palabra “violador” es ofensiva, y que la violencia sexual no es algo que deba enorgullecer a nadie.
  8. Estimula y moviliza a los movimientos feministas alrededor del mundo.
  9. Podría estimular el arte, cuyas mejores expresiones suelen darse en tiempos de crisis. El muro podría convertirse en espacio para el arte o como metáfora recurrente de las y los artistas latinoamericanos. Cabe mencionar el Mural de la Hermandad, pintado sobre el muro fronterizo entre México y Estados Unidos ya existente en los alrededores de San Diego y Tijuana, en diciembre pasado, con la participación de guatemaltecos, mexicanos, venezolanos y estadounidenses.
  10. Su triunfo pone en entredicho la seguridad de los mecanismos electorales, lo que puede aportar a la maduración y protección de otras democracias.

La situación de México, desde luego, no es menos que complicada. Pero al mal tiempo, buena cara. Con cada cosa que twittea, dice y firma, Donald Trump nos da pa… nos da para reír (y ese sería el punto once). Disfruten:


Museo de las preguntas

¿Cuántas personas que tienen en alta estima a Díaz o a Calles saben sobre sus políticas racistas? ¿Por qué nuestros héroes son guerreros, y no diplomáticos como Isidro Fabela, Gilberto Bosques o Alfonso García Robles, que se enfrentaron a temas de presunta superioridad racial y superioridad tecnológica y contribuyeron a la paz entre naciones? ¿Cómo fluctuará la popularidad de Trump en Estados Unidos en 2017? ¿Emprenderá Trump la censura mediática? ¿Por qué hay tantos mexicanos abogando por el nacionalismo, en lugar de marcar distancia de las ideologías y metas de gobierno de Trump?